Thursday, December 17, 2009

Sobre los amigos y el tiempo.

No es que yo haya sido hombre de pocos amigos.
Es que siempre he sido muy empírico y pragmático, y cuando uso el término amigo, me gusta usarlo con propiedad.
Es por eso que a lo largo de mi vida cuento con pocos amigos de amistad profunda y duradera.

Creo que fue entrando en la adolescencia que me di cuenta de lo efímera que es la amistad, y por tanto me esmere en cultivar mi acercamiento a gente que yo consideraba digna, tanto ellos de la mía, como yo de su compañía.

Ahora, entrando en la segunda mitad de mi vida, tengo oportunidad de repasar y reevaluar algunas de esas amistades, y me quedo sorprendido de algunas percepciones equívocas.
Recuerdo que de niño, a veces mostraba predilección por mi amigo número 2 en vez del amigo numero 1, a pesar de que el amigo 1 profesaba total dedicación a mí, y el amigo 2 era medio veletas.
Eso quizás tenga correlación con esa condición humana de querer lo que más nos cuesta conseguir.

También recuerdo un “amigo” que una vez que estuve en una situación dura y durmiendo en la calle con la única compañía de un perro que teníamos en propiedad comunal en el vecindario, el “amigo” este en cuestión me vino a buscar a 8 kilómetros de distancia para quitarme el perro, y me dejo en la calle.
Lo más curioso es que no lo busco mucho que se diga, pero cada vez que el me encuentra actúa como si fuéramos los más grandes compañeros del mundo.

Después tengo al “conocido” que en la escuela siempre hacia todo bien, y era el más listo, y el mas ligón… y que un día cuando se paso de listo quise darle unos coscorrones, pero hasta ni eso pude, porque él me le dio la vuelta a mi agresión y acabo dándomelos a mi (que los tenia bien merecido, por gilipollas, por cierto). Y después de años sin vernos, nos encontramos, y vemos lo que evolucione yo, y lo que creció el, y no hacemos los mejores amigos del mundo.

Y es que la mayoría de estos amigos que he tenido, se miden por etapas.
Por niñeces y caramelos, y se disuelven con la pubertad y las niñas; otros vienen con las faldas, y se desvanecen con las vicisitudes de la universidad o el primer trabajo.
Otros llegan con la boda, otros no aguantan el peso de la primera novia en serio.

Todos tienen su pauta, su momento, y hay que dejarlos seguir su camino cuando les llega el momento.

Pero las amistades que mas duelen y duran, y más por dentro se llevan, son las que hacen después de tu juventud, cuando ya has madurado lo suficiente como para apreciar la efimeridad de las cosas.
Esos amigos tienes que procurar no perderlos nunca.

Son aquellos que son los primeros en preguntarte si te pasa algo, cuando en verdad algo te pasa, y son aquellos que te buscan soluciones sin que tu se las pidas, y se mueven en torno a ti como si fueran un miembro mas de tu familia, a veces aun son mas apegados y cercanos, y te conocen mejor que tu propio hermano o hermana, porque a la familia no la puedes elegir, pero a este amigo... os habeis elegido el uno al otro.